I.E. “César Vallejo” – Marcando la Diferencia...

jueves, 21 de junio de 2012

LA ETNOGRAFIA DEL PERÙ


La etnografía del Perú es el estudio descriptivo de las costumbres, creencias, mitos, genealogías, historia, lenguaje, etcétera, de las etnias dentro del ámbito geográfico de la República del Perú.

La etnografía como método de investigación de la antropología, facilita la comprensión de las realidades socioculturales de comunidades humanas con identidad propia. En este sentido, para comprender la realidad sociocultural del Perú es necesario comprender la diversidad cultural autóctona influenciada por el constante mestizaje con la cultura occidental europea, así como el aporte de importantes migraciones principalmente del lejano oriente y del áfrica subsahariana.

En las distintas etapas de la historia del Perú el sistema de mitos y creencias, así como la religión y las costumbres del Perú han ido variando. Si bien se observa una mayoría cristiana, ésta religión se entremezcla con elementos de las culturas autóctonas, de la misma manera costumbres, creencias y leyendas autóctonas se han entronizado en el Perú, a tal punto de ser consideradas propias y tradicionales.

Desde el punto de vista lingüístico, el Perú ostenta un gran número de lenguas autóctonas, aunque en franco retroceso ante el castellano (lengua oficial del estado peruano). La variedad lingüística peruana es la responsable de que el Idioma  español en el Perú tenga 5 variedades en su territorio.

El Instituto Nacional de Desarrollo de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos del Perú (INDEPA), en su propuesta etnolingüística del año 2010, reconoce la existencia de 77 etnias en el Perú, además de la existencia de 68 lenguas pertenecientes a 16 familias etnolingüísticas. De las 77 etnias existentes en el Perú al menos 7 están en situación de aislamiento.[1]

De la misma manera como el Perú tiene a un mestizaje generalizado de todos sus segmentos étnicos, también sus costumbres, lenguas, creencias y religión, van adoptando nuevas características.

http://diversidadlonuestro.blogspot.com/

miércoles, 20 de junio de 2012

DIVERSIDAD LINGÜISTICA EN EL PERÙ


Diversidad  Lingüística en el Perú

Una de las riquezas del Perú es la existencia de muchas lenguas y culturas, vigentes en su medio y capaces de contribuir al desarrollo del país como totalidad.  En cuanto a la selección de lenguas oficiales, el Estado peruano reconoce el castellano, el quechua, el aimara y las otras lenguas nativas de la Amazonía peruana, amparados en el artículo 48 de la Constitución Política. El Perú es un país multilingüe y pluricultural. No sólo se habla español, en la zona andina y amazónica se hablan, además, las llamadas lenguas amerindias (lenguas que existían desde antes de la llegada de los conquistadores peninsulares).

En la zona andina encontramos dos familias lingüísticas: la quechua y la Aru .  La primera familia está constituida por una serie de dialectos que cubren veinte de los veinticuatro departamentos del Perú. La familia Aru está conformada por dos lenguas: la jacaru (o cauqui) y el aimara. La primera sehabla en el distrito yauyino de Tupe (sur de Lima) y la segunda en el Collao (Puno y parte de Bolivia, principalmente).La diversificación lingüística de Perú se reconoció constitucionalmente en el año 1975, cuando se oficializó el quechua. La Ley de la Oficialización del Quechua prevé proyectos importantes como la educación bilingüe en castellano y en quechua a nivel nacional, así como la aceptación y el uso de la lengua quechua al igual que el castellano en todos los niveles, como por ejemplo en acciones judiciales, en las relaciones laborales, en los medios de difusión, etcétera. Con esta ley se intentaba dar al idioma vernáculo los mismos derechos que a la lengua nacional. En el presente trabajo trato de exponer la situación socio lingüística actual de Perú, principalmente en la región andina, y de demostrar cuáles fueron los cambios logrados por la Ley de la Oficialización del Quechua, especialmente en lo que respecta a la educación.En la zona amazónica hay aproximadamente 18 familias lingüísticas que contienen a una o más lenguas. Destacan las lenguas shipibo, aguaruna, Bora y asháninca .Las lenguas amerindias en el Perú, en especial en la Amazonia, están en proceso de extinción pues ceden el paso al castellano. Esta situación se debe a que no se aplica una política seria de conservación de lenguas.
http://es.scribd.com/doc/35869214/Diversidad-Etnica-y-Linguistica-en-el-Peru

LENGUAS PERUANAS

Las lenguas del Perú engloban un conjunto de lenguas tanto alóctonas como autóctonas, originadas tanto fuera como dentro del territorio del actual Perú.

El Perú es un país multilingüe donde se hablan una cincuentena de lenguas como maternas (43 lenguas a más de 60). La más extendida es el Castellano, el 80,2% de los habitantes como lengua materna. Este es seguido por las lenguas indígenas, principalmente las lenguas quechuas (13,2% en conjunto) y el aimara (1.8%).

En el Perú de 150 lenguas indígenas de la Amazonía peruana en la actualidad sobreviven sólo 60.

Legislación lingüística
Son idiomas oficiales el Castellano y, en las zonas donde predominan, el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes.

Número de hablantes
En la Amazonía peruana se hablan cerca de cuarenta lenguas, que usualmente se agrupan en 14 familias y se diversifican en cerca de 120 variedades locales reconocibles.


Lenguas auctóctonas de Perú
Las lenguas nativas se hablan en los Andes centrales y en la selva amazónica. Un número de las lenguas septentrionales andinas se hablaban en la costa norte y los Andes septentrionales, pero se extinguieron en este país durante el siglo XIX.

Las únicas lenguas nativas andinas en actual uso son el quechua, el aymara, el jaqaru y el kawki; mientras que la región amazónica alberga una mayor variedad de lenguas, siendo las lenguas más habladas el asháninka y el aguaruna.


La siguiente lista es de las lenguas habladas hoy en día y aquellas extintas en el siglo XX o en extinción (en bastardilla).


Quechua: El quechua es la segunda lengua del país, por número de hablantes. Tiene oficialidad a nivel nacional de Perú, aunque desde el punto de vista lingüístico debe entenderse como una familia de lenguas emparentadas o como una macrolengua.

Aimara: El aimara es la tercera lengua del país, por número de hablantes. Predomina actualmente en el sur del país, en los departamentos de Puno, Moquegua y Tacna.


El resto de lenguas indígenas de Perú cuentan con más de 105 mil hablantes en conjunto y se hablan básicamente en el oriente y norte del país, en los departamentos de Loreto, Madre de Dios y Ucayali.


En el norte de Perú se encuentran cinco pequeñas familias: las cahuapana, jívara, zápara, peba-yagua y bora-witoto, estas familias se hablan principalmente en departamento de Loreto.

. FAMILIAS ETNOLINGÜÍSTICAS DEL PERÚ
En el Perú como país tiene el castellano como el idioma más extendido demográficamente. El castellano peruano posee una influencia de las lenguas quechuas que se dio desde la conquista y el virreynato y no es exclusiva del Perú, pues la influencia quechua es visible en el castellano boliviano, argentino, ecuatoriano y chileno.
Cada región del Perú tiene caracteristicas ligüísticas que la identifican con culturas ancestrales y que configuran las variantes del español en el Perú.





martes, 19 de junio de 2012

DECLARACIÒN UNIVERSAL DE LA UNESCO SOBRE LA DIVERSIDAD CULTURAL

Declaración Universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural:
Paris, 15 de octubre al 3 de noviembre de 2001
La 31a. Conferencia General,

Reafirmando su adhesión a la plena realización de los derechos humanos y de las libertades fundamentales proclamadas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otros instrumentos universalmente reconocidos, como los dos Pactos Internacionales de 1966 relativos uno a los derechos civiles y políticos y el otro a los derechos económicos, sociales y culturales,
Recordando que en el Preámbulo de la Constitución de la UNESCO se afirma “(...) que la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre y constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con un espíritu de responsabilidad y de ayuda mutua”,
Recordando también su Artículo primero que asigna a la UNESCO, entre otros objetivos, el de recomendar “los acuerdos internacionales que estime convenientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen”.
Refiriéndose a las disposiciones relativas a la diversidad cultural y al ejercicio de los derechos culturales que figuran en los instrumentos internacionales promulgados por la UNESCO.
Reafirmando que la cultura debe ser considerada como el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.
Constatando que la cultura se encuentra en el centro de los debates contemporáneos sobre la identidad, la cohesión social y el desarrollo de una economía fundada en el saber,
Afirmando que el respeto de la diversidad de las culturas, la tolerancia, el diálogo y la cooperación, en un clima de confianza y de entendimiento mutuos, están entre los mejores garantes de la paz y la seguridad internacionales,
Aspirando a una mayor solidaridad fundada en el reconocimiento de la diversidad cultural, en la conciencia de la unidad del género humano y en el desarrollo de los intercambios culturales,
Considerando que el proceso de mundialización, facilitado por la rápida evolución de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, pese a constituir un reto para la diversidad cultural crea las condiciones de un diálogo renovado entre las culturas y las civilizaciones.
Consciente del mandato específico que se ha dado a la UNESCO, en el seno del sistema de las Naciones Unidas, consistente en asegurar la preservación y la promoción de la fecunda diversidad de las culturas,
Proclama los principios siguientes y aprueba la presente Declaración:
La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan los grupos y las sociedades que componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural es, para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras.
En nuestras sociedades cada vez más diversificadas, resulta indispensable garantizar una interacción armoniosa y una voluntad de convivir de personas y grupos con identidades culturales a un tiempo plurales, variadas y dinámicas. Las políticas que favorecen la inclusión y la participación de todos los ciudadanos garantizan la cohesión social, la vitalidad de la sociedad civil y la paz. Definido de esta manera, el pluralismo cultural constituye la respuesta política al hecho de la diversidad cultural. Inseparable de un contexto democrático, el pluralismo cultural es propicio a los intercambios culturales y al desarrollo de las capacidades creadoras que alimentan la vida pública.
La diversidad cultural amplía las posibilidades de elección que se brindan a todos; es una de las fuentes del desarrollo, entendido no solamente en términos de crecimiento económico, sino también como medio de acceso a una existencia intelectual, afectiva, moral y espiritual satisfactoria.
La defensa de la diversidad cultural es un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana. Ella supone el compromiso de respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales, en particular los derechos de las personas que pertenecen a minorías y los de los pueblos autóctonos. Nadie puede invocar la diversidad cultural para vulnerar los derechos humanos garantizados por el derecho internacional, ni para limitar su alcance.
Los derechos culturales son parte integrante de los derechos humanos, que son universales, indisociables e interdependientes. El desarrollo de una diversidad creativa exige la plena realización de los derechos culturales, tal como los define el Artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Artículos 13 y 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Toda persona debe, así, poder expresarse, crear y difundir sus obras en la lengua que desee y en particular en su lengua materna; toda persona tiene derecho a una educación y una formación de calidad que respete plenamente su identidad cultural; toda persona debe poder participar en la vida cultural que elija y ejercer sus propias prácticas culturales, dentro de los límites que impone el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.
Al tiempo que se garantiza la libre circulación de las ideas mediante la palabra y la imagen, hay que procurar que todas las culturas puedan expresarse y darse a conocer. La libertad de expresión, el pluralismo de los medios de comunicación, el multilingüismo, la igualdad de acceso a las expresiones artísticas, al saber científico y tecnológico -comprendida su forma electrónica- y la posibilidad, para todas
las culturas, de estar presentes en los medios de expresión y de difusión, son los garantes de la diversidad cultural.
Toda creación tiene sus orígenes en las tradiciones culturales, pero se desarrolla plenamente en contacto con otras. Esta es la razón por la cual el patrimonio, en todas sus formas, debe ser preservado, valorizado y transmitido a las generaciones futuras como testimonio de la experiencia y de las aspiraciones humanas, a fin de nutrir la creatividad en toda su diversidad e instaurar un verdadero diálogo entre las culturas.
Frente a los cambios económicos y tecnológicos actuales, que abren vastas perspectivas para la creación y la innovación, se debe prestar una atención particular a la diversidad de la oferta creativa, a la justa consideración de los derechos de los autores y de los artistas, así como al carácter específico de los bienes y servicios culturales que, en la medida en que son portadores de identidad, de valores y sentido, no deben ser considerados como mercancías o bienes de consumo como los demás.
Las políticas culturales, en tanto que garantizan la libre circulación de las ideas y las obras, deben crear condiciones propicias para la producción y difusión de bienes y servicios culturales diversificados, gracias a industrias culturales que dispongan de medios para desarrollarse en los planos local y mundial. Cada Estado debe, respetando sus obligaciones internacionales, definir su política cultural y aplicarla, utilizando para ello los medios de acción que juzgue más adecuados, ya se trate de apoyos concretos o de marcos reglamentarios apropiados.
Ante los desequilibrios que se producen actualmente en los flujos e intercambios de bienes culturales a escala mundial, es necesario reforzar la cooperación y la solidaridad internacionales destinadas a permitir que todos los países, en particular los países en desarrollo y los países en transición, establezcan industrias culturales viables y competitivas en los planos nacional e internacional.
Las fuerzas del mercado por sí solas no pueden garantizar la preservación y promoción de la diversidad cultural, condición de un desarrollo humano sostenible. Desde este punto de vista, conviene fortalecer la función primordial de las políticas públicas, en asociación con el sector privado y la sociedad civil.
La UNESCO, por su mandato y sus funciones, tiene la responsabilidad de:
a)  Promover la consideración de los principios enunciados en la presente Declaración en las estrategias de desarrollo elaboradas en el seno de las diversas entidades intergubernamentales;
b)  Constituir un instrumento de referencia y de concertación entre los Estados, los organismos internacionales gubernamentales y no gubernamentales, la sociedad civil y el sector privado para la elaboración conjunta de conceptos, objetivos y políticas en favor de la diversidad cultural;
c)  Proseguir su acción normativa y su acción de sensibilización y de desarrollo de capacidades en los ámbitos relacionados con la presente Declaración que corresponden a sus esferas de competencia;
d)  Facilitar la aplicación del Plan de Acción cuyas orientaciones principales se adjuntan en anexo de la presente Declaración.
Los Estados Miembros se comprometen a tomar las medidas apropiadas para difundir ampliamente la Declaración de la UNESCO sobre la diversidad cultural y fomentar su aplicación efectiva, cooperando en particular con miras a la realización de los siguientes objetivos:
1. Profundizar el debate internacional sobre los problemas relativos a la diversidad cultural, en particular los que se refieren a sus vínculos con el desarrollo y a su influencia en la formulación de políticas, a escala tanto nacional como internacional; profundizar en particular la reflexión sobre la conveniencia de elaborar un instrumento jurídico internacional sobre la diversidad cultural.
2. Desarrollar la definición de los principios, normas y prácticas en los planos nacional e internacional, así como de los medios de sensibilización y las formas de cooperación más propicios a la salvaguardia y a la promoción de la diversidad cultural.
3. Favorecer el intercambio de conocimientos y de las prácticas recomendables en materia de pluralismo cultural con miras a facilitar, en sociedades diversificadas, la inclusión y la participación de las personas y de los grupos que proceden de horizontes culturales variados.
4. Avanzar en la comprensión y la clarificación del contenido de los derechos culturales, considerados como parte integrante de los derechos humanos.
5. Salvaguardar el patrimonio lingüístico de la humanidad y apoyar la expresión, la creación y la difusión en el mayor número posible de lenguas.
6. Fomentar la diversidad lingüística -respetando la lengua materna- en todos los niveles de la educación, dondequiera que sea posible, y estimular el aprendizaje del plurilingüismo desde la más temprana edad.
7. Alentar, a través de la educación, una toma de conciencia del valor positivo de la diversidad cultural y mejorar, a este efecto, tanto la formulación de los programas escolares como la formación de los docentes.
8. Incorporar al proceso educativo, tanto como sea necesario, métodos pedagógicos tradicionales, con el fin de preservar y optimizar los métodos culturalmente adecuados para la comunicación y la transmisión del saber.
9. Fomentar la “alfabetización electrónica” y acrecentar el dominio de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, que deben considerarse al mismo tiempo como disciplinas de enseñanza y como instrumentos pedagógicos capaces de reforzar la eficacia de los servicios educativos.
10. Promover la diversidad lingüística en el espacio numérico y fomentar el acceso gratuito y universal, a través de las redes mundiales, a todas las informaciones que pertenecen al dominio público.
11. Luchar contra las desigualdades en materia de electrónica -en estrecha cooperación con los organismos competentes del sistema de las Naciones Unidas- favoreciendo el acceso de los países en desarrollo a las nuevas tecnologías, ayudándolos a dominar las tecnologías de la información y facilitando a la vez la circulación electrónica de los productos culturales endógenos y el acceso de dichos países a los recursos numéricos de orden educativo, cultural y científico, disponibles a escala mundial.
12. Estimular la producción, la salvaguardia y la difusión de contenidos diversificados en los medios de comunicación y las redes mundiales de información y, con este fin, promover la función de los servicios públicos de radiodifusión y de televisión en la elaboración de producciones audiovisuales de calidad, favoreciendo en particular el establecimiento de mecanismos cooperativos que faciliten la difusión de las mismas.
13. Elaborar políticas y estrategias de preservación y valorización del patrimonio cultural y natural, en particular del patrimonio oral e inmaterial, y combatir el tráfico ilícito de bienes y servicios culturales.
14. Respetar y proteger los sistemas de conocimiento tradicionales, especialmente los de las poblaciones autóctonas; reconocer la contribución de los conocimientos tradicionales a la protección del medio ambiente y a la gestión de los recursos naturales, y favorecer las sinergias entre la ciencia moderna y los conocimientos locales.
15. Apoyar la movilidad de creadores, artistas, investigadores, científicos e intelectuales y el desarrollo de programas y de asociaciones internacionales de investigación, procurando al mismo tiempo preservar y aumentar la capacidad creativa de los países en desarrollo y en transición.
16. Garantizar la protección de los derechos de autor y de los derechos conexos, con miras a fomentar el desarrollo de la creatividad contemporánea y una remuneración justa del trabajo creativo, defendiendo al mismo tiempo el derecho público de acceso a la cultura, de conformidad con el Artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
17.  Ayudar a la creación o a la consolidación de industrias culturales en los países en desarrollo y los países en transición y, con este propósito, cooperar en el desarrollo de las infraestructuras y las competencias necesarias, apoyar la creación de mercados locales viables y facilitar el acceso de los bienes culturales de dichos países al mercado mundial y a los circuitos de distribución internacionales.
18.  Elaborar políticas culturales que promuevan los principios inscritos en la presente Declaración, entre otras cosas mediante mecanismos de apoyo a la ejecución y/o de marcos reglamentarios apropiados, respetando las obligaciones internacionales de cada Estado.
19.  Asociar estrechamente los diferentes sectores de la sociedad civil a la definición de las políticas públicas de salvaguardia y promoción de la diversidad cultural.
20. Reconocer y fomentar la contribución que el sector privado puede aportar a la valorización de la diversidad cultural y facilitar, con este propósito, la creación de espacios de diálogo entre el sector público y el privado.
Los Estados Miembros recomiendan al Director General que al ejecutar los programas de la UNESCO tome en consideración los objetivos enunciados en el presente Plan de Acción, y que lo comunique a los organismos del sistema de las Naciones Unidas y demás organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales interesadas, con miras a reforzar la sinergia de las medidas que se adopten en favor de la diversidad cultural.
 
 Entre los cuales figuran, en particular, el Acuerdo de Florencia de 1950 y su Protocolo de Nairobi de 1976, la Convención Universal sobre Derechos de Autor de 1952, la Declaración de los Principios de Cooperación Cultural Internacional de 1966, la Convención sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales de 1970, la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972, la Declaración de la UNESCO sobre la Raza y los Prejuicios Raciales de 1978, la Recomendación relativa a la condición del artista de 1980 y la Recomendación sobre la salvaguardia de la cultura tradicional y popular de 1989.
 Definición conforme a las conclusiones de la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales (MONDIACULT, México, 1982), de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo (Nuestra Diversidad Creativa, 1995)y de la Conferencia Intergubernamental sobre Políticas Culturales para el Desarrollo (Estocolmo, 1998).

DIVERSIDAD CULTURAL EN LA FAMILIA E INSTITUCIÓN EDUCATIVA


Diversidad cultural en la familia e institución educativa

La diversidad cultural
El término diversidad cultural se refiere a la multiplicidad de formas en que se expresan las culturas que componen una sociedad.  Esta diversidad se aprecia tanto en las actividades que realiza cada grupo social como en sus modos de adaptarse al medio y la manera de manifestar sus estados de ánimo y expresar su pensamiento.
La diversidad cultural se presenta en espacios donde conviven grupos.  Por ejemplo, a lo largo de la historia del Perú han cohabitado distintas culturas –la andina, amazónica, china, africana y europea, entre otras- cada una con su particular visión del mundo y con sus respectivas manifestaciones culturales.

Las reacciones frente a la diversidad cultural pueden variar.  Es posible incluso que ciertas influencias, consideradas menos prestigiosas socialmente, no sean reconocidas o lleguen a ser rechazadas.  Esta actitud está ligada a situaciones de desigualdad social, como, por ejemplo, el fuerte sentimiento antiindígena que imperó en el Perú durante el siglo XIX.

Para que un país pueda desarrollarse plena e íntegramente, sus habitantes deben aceptar las diversas influencias culturales de manera armoniosa y en un ambiente de respeto y diálogo.
El respeto por la diversidad cultural
Respetar la diversidad cultural implica abrirnos a diferentes realidades y estar dispuestos a escuchar otras experiencias sociales y culturales, así como a compartir nuestras propias experiencias.
Según la UNESCO, la defensa de la diversidad cultural debe centrarse en dos campos de acción.  El primero consiste en fomentar el pluralismo cultural, y el segundo, en estimular el desarrollo de la diversidad creativa en la sociedad.  La lucha por el pluralismo cultural busca garantizar una coexistencia armónica y una voluntad de convivencia pacífica entre personas y grupos de orígenes culturales diversos que habitan un mismo país.  El desarrollo de la diversidad creativa implica que todos los seres humanos tengan la oportunidad de escoger una forma de vivir que consideren valiosa.

Diversidad cultural en la familia y el aula
La diversidad cultural se manifiesta en el ámbito familiar cuando la pareja proviene de diferentes culturas.  Los hijos que nacen de estas familias se nutren de los aportes de ambos, los cuales deben conservar y difundir.

La diversidad cultural se manifiesta en el aula y en la institución educativa cuando los educandos provienen de grupos culturales diferentes.  El compartir el aula con niños de diferente color o costumbres, lejos de ser un motivo de conflicto, debe motivar en nosotros actitudes de respeto e interés por aprender de ellos.

La diversidad cultural en la familia y en el aula son un patrimonio que debemos valorar, pues son una oportunidad para nutrirnos de distintas formas de interpretar la realidad y de expresar social, cultural y lingüísticamente el mundo que nos rodea.

El racismo, la discriminación y la marginación son producto de la falta de valoración de nuestra propia cultura o de las otras culturas de nuestro país.  Para lograr un desarrollo auténtico y sostenido debemos ser conscientes de la riqueza que tenemos en nuestra heterogeneidad.  Debemos enfrentar y evitar la homogeneización de la sociedad, la imposición de modas culturales y la copia e imitación pasiva de otras culturas.


lunes, 18 de junio de 2012

DIVERSIDAD CULTURAL EN NUESTRO PERÙ

La diversidad cultural en el Perú favorece el desarrollo del país debido a las características que presenta como recursos etnicos, sociales, tradiciones, regiones, fauna, flora y paisajísticos. Todo esto hace que el Perú este en los ojos del mundo y atraiga la atención de muchos turistas, empresarios importantes y gobernantes de grandes naciones que ven una gran posibilidad de comercialización y convenios.Somos un país de “todas las sangres”, con 28 millones 220 mil 764 habitantes . Está formado por un conjunto muy heterogéneo de culturas asentadas sobre zonas y regiones muy variadas, y sometidas a modos y relaciones de producción muy diferentes, lo que da como resultado, desarrollos regionales desiguales y una desarticulación de la sociedad peruana.
Somos un país diverso y nos cuesta reconocerlo. Somos uno de los países más grandes del mundo. Ocupamos el19 lugar en extensión entre el conjunto de casi 200 países. Si preguntamos a jóvenes estudiantes por el lugar que ocupa el Perú por el tamaño de su territorio, pocos aciertan, no sólo por ignorancia sino por baja autoestima, pocos creerían que estamos entre los 20 países más grandes del mundo.
Dentro de ese inmenso territorio, poseemos una enorme diversidad geográfica, biogenética y también cultural. Las dos primeras son ya valoradas positivamente, pero nos cuesta hacer lo mismo con nuestra variedad de razas, lenguas, religiones, costumbres, tradiciones.